Platz des psychoanalytischen Diskurses = Lugar del Discurso Psicoanalítico / Collegium Freudianum (psicoanálisis hacia lo social) Psicoanálisis en Berlín (aportes sobre la época: clínica, política, cultura gral., lo social) Autor: Claudio Steinmeyer - claudiosteinmeyer@gmail.com
lunes, 13 de junio de 2016
martes, 24 de mayo de 2016
Lacan - Live in USA
por Claudio Steinmeyer - Berlín, mayo
2016
Con
este afiche difundimos una perlita que tuvo a bien conservar la Maison
Française de la
Universidad de Columbia-EE.UU. Refiere a una de las cuatro conferencias que
pronunció Lacan en su segundo viaje a los EE.UU. en 1975 cuando el presidente
era Gerald Ford (R), y cuando la Universidad de Columbia, integrante de la
exclusiva liga universitaria IVY, gozaba
aún de cierto prestigio académico antes que político. Además Lacan brindó dos
conferencias en Yale en el marco del seminario
de Mark Kanzer (seminario que perdura hoy día con el nombre de programa Gardiner). La cuarta fue ni más ni
menos que en el Massachusetts Institut of Technology.
Estas
ponencias de EE.UU. salieron publicadas en la revista Scilicet Nr. 6/7.
Es de
destacar que más allá de la clínica, la influencia de Lacan en los EE.UU. se
refleja especialmente en el hecho que la
mayoría de los estudios universitarios sobre Teoría de la Literatura basan parte
de sus programas en los desarrollos de Lacan sobre el significante, metáfora,
metonimia, Joyce, etc.
Lacan
ya había estado en los EE.UU. en 1966 invitado por la John Hopkins University ocasión
en la que escribió una interesante, quizás poética, reflexión sobre el inconsciente
mirando por la ventana de su hotel en la madrugada de Baltimore y que compartimos ahora con el
texto publicado en lacan.com
When
I prepared this little talk for you, it was early in the morning. I could see
Baltimore through the window and it was a very interesting moment because it
was not quite daylight and a neon sign indicated to me every minute the change
of time, and naturally there was heavy traffic and I remarked to myself that
exactly all that I could see, except for some trees in the distance, was the
result of thoughts actively thinking thoughts, where the function played by the
subjects was not completely obvious. In any case the so-called Dasein as a
definition of the subject, was there in this rather intermittent or fading
spectator. The best image to sum up the unconscious is Baltimore in the early morning.
viernes, 8 de abril de 2016
LITERATURA NORTEAMERICANA y PSICOANÁLISIS: CROSSROADS II
-Por quién doblan las campanas o Por quien
dobla la campana-
Por Claudio Steinmeyer, PdpD,
Berlin, 8 abril 2016
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|
Foto: Portada Arrow Publishers, London 1994
|
Continuando por algunos de los
sesgos con los que abordamos el ciclo “Literatura
Norteamericana del s. XX y Psicoanálisis: crossroads” nos ocuparemos hoy
una vez más de Ernest Hemingway. Esta vez con el título de una de sus novelas
más famosas y atendiendo a un par de
particularidades que se revelan especialmente en su traducción al castellano.
Particularidades sobre las que intentaremos decir algo desde cierta perspectiva
psicoanalítica.
Así que será este un breve texto
de índole más literaria que clínica, es decir, ambas cosas.
El título original de la novela
de E.H. es “For whom the bell tolls”. Obra escrita en 1940 y que retrata tres
días de la vida del norteamericano Robert Jordan participando en las brigadas republicanas
durante la Guerra Civil española.
For whom the bell tolls. Por quién doblan las
campanas; tal el título en castellano.
Parece una obviedad. Como suele
suceder con las cosas complejas.
En primer lugar podemos advertir
que, en efecto, el título original en inglés utiliza el singular: bell /
campana, tolls / dobla. Hemingway no escribió como título: For whom the bells
toll. No son campanas que doblan, es el doblar de una campana.
Es un detalle que puede pasar
inadvertido como la mancha en anamorfosis que aparece en la parte inferior del
cuadro Los Embajadores de Holbein en el que aprendimos con Lacan que
sólo a determinada distancia y desde cierto ángulo podemos reconocer la presencia de la nadificación del sujeto,
la encarnación del -phi, la castración. (1)
Según
lo que pude averiguar, esta pluralización en el
título aparece ya desde la primera versión en castellano llevada a cabo
por el traductor argentino Eduardo Johnson Segui para la editorial S.A.D.E en
1942 pero que al poco tiempo dejó de imprimirse. Luego saldría publicada una
edición más perdurable, la de Olga Sanz, para la editorial argentina Claridad
en 1948 y más tarde la de Olga de Aguado para Editorial Planeta en 1968. Estas
dos últimas traducciones son básicamente las que se siguen utilizando para
nuevas ediciones en las que a lo sumo se
las moldea un poco para adaptarse a los usos y costumbres de los países de
habla hispana. (2)
En mi opinión está claro que el
pasaje del singular al plural es un excesivo forzamiento respecto del original.
¿Es por una especie de
“inflación trágica”? ¿Es por una cuestión estética? ¿Es por efecto de la
represión? Pensé si acaso la idiosincrasia española, el uso cotidiano de la
lengua o tal vez la licencia poética,
justificarían decir en castellano “Las campanas doblan” antes que “La campana
dobla”. Teniendo en cuenta la geografía en la que se desarrolla la acción de la
novela, y que por cierto EH vio con sus propios ojos mientras la cubría como
corresponsal durante la Guerra Civil,
podemos afirmar que hay muchas capillas que cuentan con una única
campana.
Y desde el punto de vista del
uso literario, viene a auxiliarnos un
poema de Federico García Lorca (3). Y apostaría a que Hemingway conocía la obra del poeta
granadino.
Campana
Bordón
En la torre
amarilla,
dobla una campana.
Sobre el viento
amarillo,
se abren las campanadas.
En la torre
amarilla,
cesa la campana.
El viento con el polvo,
hace proras de plata.
Bordón
En la torre
amarilla,
dobla una campana.
Sobre el viento
amarillo,
se abren las campanadas.
En la torre
amarilla,
cesa la campana.
El viento con el polvo,
hace proras de plata.
Pero veamos qué podemos
encontrar al respecto en el propio Hemingway. Y de hecho nos facilita las cosas
pues nos indica el lugar preciso que dio origen al título y que proviene de un extracto de la obra de John Donne (Londres, 1572-1631).
Así aparece la referencia en el
mismísimo exordio del libro que incluye una dedicatoria y una cita (4):
This book is for
MARTHA GELLHORN
No man is an Iland, intire of
it selfe; every man is a peece of the Continent, a part of the maine;
if a Clod bee washed away by the Sea, Europe is the lesse,
as well as if a Promontorie were, as well as if a Mannor of thy friends
or of thine owne were; any mans death diminishes me, because
I am involved in Mankinde; And therefore never send to know for whom the bell tolls; It tolls
for thee.
—JOHN
DONNE
(Las negritas son mías, las cursivas del texto original de Hemingway)
La dedicatoria es para Martha
Gellhorn, quien fue la tercera esposa de EH y también una reconocida
corresponsal de guerra.
Las reflexiones religiosas de
Donne giran en torno a la idea de un ser comunitario, entrelazado con sus
semejantes, y que podríamos resumir así: “si muere uno de mis prójimos muere una parte mía”. Conocemos lo que el
psicoanálisis nos enseña sobre tan nobles aspiraciones del yo y que podemos
conocer a través del análisis del sentimiento
oceánico en El Malestar en la Cultura (S. Freud, 1929). En la obra original de Donne, por cierto
redactada en inglés antiguo, el párrafo en cuestión se halla precedido por un
recuerdo de Donne de cuando estando enfermo en la cama le llegaba el sonido del
doblar de la campana del pueblo en ocasión de algún funeral. Lo que
inevitablemente llevaba al poeta isabelino a pensar en la eventual inminencia
de su propia muerte. (5)
Señalemos brevemente que hasta
entrado el s.XX el lenguaje de campanas conformaba un verdadero medio de
comunicación, una especie de WhatsApp comunitario. Tañir de una campana o
varias, ya sea al doblar o al repicar, anunciando las horas, bodas, funerales,
misas, bautismos, eventos importantes. Presencia del símbolo en el plano
auditivo, invocante que como tal mantiene una relación específica con lo real p
cuyo tratamiento nos reservamos para cuando abordemos a W. Faulkner.
Pero volviendo a la frase que da
origen al título del libro de Hemingway :
Never send to know for whom the bell
tools, it tolls for thee.
La traducción al castellano de
este párrafo de Donne suele encontrase así: nunca hagas preguntar por quién
doblan las campanas; doblan por ti.
(Lola de Aguado); o también lo encontramos traducido de manera más
rústica como: nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti. Sea
como sea la reflexión sugiere precisamente que no hagas la pregunta pues la
respuesta será siempre la misma: doblan por ti.
Llegamos así a este otro detalle
significativo y es que el título de la novela, tanto en inglés como en
castellano asemeja una pregunta, ¿pero es así? Observemos que en el original no
hay ningún signo de pregunta. La sintaxis tampoco lo indica, no dice: For whom
does the bell toll?
Se abre de este modo una
cuestión más sutil, a saber: “Quién” o “quien”, ¿con o sin acento? ¿Se trata de
un pronombre interrogativo o de un pronombre relativo asumiendo función de
sujeto? Si optamos por escribirlo como partícula interrogativa: “quién”,
entonces lleva acento y por lo tanto la frase demanda signos de interrogación.
Si es un pronombre relativo, “quien”, no lleva acento. Interesante caso
gramatical que, calculado o no por EH,
casi parece situarse en una zona de borde.
En lo personal me parece que el
segundo caso, como pronombre relativo, hace más justicia tanto a las
reflexiones de Donne como al título de Hemingway:
(Es por ti,) por quien dobla la
campana.
De ser así encontramos ya
razones estructurales (además de las eventuales de marketing editorial) para la
pluralización y la operación de integrarla en una especie de interrogación: No
es esa campana que suena por ti, son muchas campanas que suenan por alguien. Se
diluye notablemente la implicancia subjetiva a la que me parece alude Hemingway
y que tiene mucho que ver con el destino sombrío que desde las primeras páginas
se anuncia para el protagonista Robert Jordan. (Sin mencionar el del propio
Hemingway)
Digamos que se diluyen los
efectos de proximidad a la significación a la
que alude el título original.
Es de destacar que la novela
cuyo título estamos tratando, y en la que la presencia de la muerte adquiere
una singular dimensión a lo largo de sus páginas, tiene un rasgo literario, estilístico, determinado: transita permanentemente de una lengua
a la otra (inglés -castellano - inglés). A veces jugando con las traducciones
literales, p. ej. cuando uno de los personajes españoles pregunta en inglés:
How are you called? en una cruda traducción literal desde su lengua materna
“Cómo se llama usted?”. Con esta clase de recursos estilísticos Hemingway
quiere poner de manifiesto una suerte de malentendido, incluso una alienación
(6) que de hecho presagia el desenlace que tendrá para los republicanos la
Guerra Civil. Pero además estos saltos entre lenguas (cabe recordar acá los
ricos desarrollos a partir del texto de Sándor Ferenczi sobre la confusión de
lenguas) permiten reflejar la
subjetividad del protagonista y sus maneras de escamotear la verdad, en particular
la de su padre y la manera en que busca por momentos saltearse una generación y
hacer de su abuelo el efectivo operador como Nombre del Padre.
Pero también hay una intensa
discusión académica en torno a la traducción al castellano de esta novela, en
la que los propios traductores han sabido realizar una extensa autocrítica con el consenso de que For Whom.... sigue en
la espera de una traducción más lograda.
Pero si leemos el texto de Doll
citado por Hemingway de esta manera: Es por ti, por quien dobla la
campana, la implicancia subjetiva para
el lector se puede volver tan inquietante como lo fue para Freud al tratar de
recordar el nombre de Signorelli. Quizás la pluralización de las campanas y la
forma interrogativa en la traducción al castellano del título se deban
simplemente a la represión, la significación reprimida.
De como en el consultorio
encontramos pluralizaciones o singularizaciones como estrategias del yo para
sortear la censura es cotidiano. “No se preocupe, le aseguró que ya me
pasó varias veces y siempre lo resolví
bien.” -lo más probable es que haya pasado una sóla vez. “Hay una sóla cosa que
le reprocho a...” y desde ese uso del singular podemos prepararnos para la
continuación de un catálogo de quejas.
Apoyándonos en lo que Lacan dice
sobre Signorelli podemos ampliar el radio de la Catedral de Orvietto desde sus
frescos hasta su campanario y aprovechar la cita: “Es que signor, con el Herr, el
Amo absoluto, es aspirado y reprimido por el soplo del apocalípsis que se alza
en el inconsciente de Freud ante los
ecos de la conversación que está sosteniendo: perturbación, insiste él a este
propósito, de un tema que acaba de emerger por un tema precedente– que
efectivamente es el de la muerte asumida”. (4)
Sólo que en nuestro caso aparecen campanas en lugar del signor.
Si imagináramos una
interpretación al estilo freudiano en la Interpretación de los Sueños, en la
que además encontramos varios ejemplos de plurales en el contenido manifiesto
que terminan remitiendo a un singular en el contenido latente, podríamos
entretenernos diciendo: No se trata de una austera capilla con el modesto
doblar de una sóla campana que señala la muerte de un vecino cualquiera
(alguien como yo !?? jamás ! ) sino del
redoble glorioso de todas las campanas de una magnífica catedral anunciando
quizás la muerte de alguien importante, un obispo tal vez? Un Papa...? Así que con seguridad no se trata de mí.
La traducción al alemán, que
realmente ocupa una posición tercera respecto de nuestro desarrollo con el par
inglés-castellano, si bien desvirtúa aún mucho más el sentido literal: Wem die Stunde schlägt, “A quien le llega la hora” con lo que
directamente la campana desaparece, pero
que sin embargo mantiene la forma singular y la sintaxis alude antes a un
pronombre relativo, la forma interrogativa sería: Wem schlägt die Stunde?
Espero entonces haber interesado
al lector de mi blog con este ejercicio de acercamiento al detalle de la letra,
que, como sugirió una colega, es una especie de “Lacanpanada”.
BIBLIOGRAFÍA:
(1) Jacques Lacan, Seminario XI , cap.VII “La anamorfosis”,
Ed. Paidós, Bs.As.
(2) Heather Cleary, “Escribir desde el intersticio: la
traducción del castellano en Por quién doblan las campanas de Ernest Hemingway”.
Mutatis Mutandis, Vol VI , nro 6, 2013,
Medellín.
(3) Forma parte del Poema
del cante jondo, 1931. Ediciones
Cátedra, Madrid.
(4) Ernest Hemingway, For whom the bell tolls, Scribner 1968,
NY, USA
(5) John Donne, Devotions, Meditation XVII, Cambridge University Press 1923, via
web University of
Virginia
(6) Professor Wai Chee Dimock – University of Yale – Op. Courses, „American Studies“, lesson 16
(7) J. Lacan – Escritos 1 – El psicoanálisis y su enseñanza – pag
429 10ma edic, 1984, siglo XXI editores,
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viernes, 25 de marzo de 2016
XIV Congreso SLP - Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, ROMA 11 y 12 de Junio 2016
El Tiempo y el Acto en la Práctica del Psicoanálisis
+ Info: http://www.slp-cf.it/attualita/-/articolo/56/345608/MODALITA-ISCRIZIONE-CONVEGNO-2016#.VvT9yzFrled
miércoles, 10 de febrero de 2016
Hemingway / variaciones sobre lo invocante.
Pdpd-Berlín, por Claudio Steinmeyer, Feb. 2016
Estos días me encontré con un texto de Hemingway que me sorprendió por
transcurrir en un lugar que nuevamente adquiere actualidad : Turquía y aledaños.
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Estos días me encontré con un texto de Hemingway que me sorprendió por
transcurrir en un lugar que nuevamente adquiere actualidad : Turquía y aledaños.
El relato se sitúa en Esmirna (Smyrna), durante la guerra greco-turca
(1919-1922), y en particular la evacuación de los ciudadanos griegos durante el
avance de las tropas turcas.
Casi 100 años después la misma soledad. El mismo paisaje sombrío, quizás
con otros actores, en otros “bordes” de la misma zona. En estos tiempos
actuales miles de personas, huyendo de
la guerra en Siria, se agolpan frente a la frontera turca buscando la
supervivencia, mientras que en la frontera greco-turca se atrincheran decenas
de funcionarios de la Unión Europea buscando estrategias para que dichos
desplazados no penetren en suelo europeo.
En fin, dos situaciones separadas por casi un siglo pero que
transcurren en esa zona bisagra entre occidente y oriente, esa zona de transición
entre religiones, incluso entre escrituras. Pero sin duda los mismos gritos. Una repetición de lo más agradable, diría
Hemingway.
A continuación el breve relato de Hemingway cubriendo los
acontecimientos como periodista, corresponsal para el Toronto Star. Con su
estilo literario, quizás inaugurando una forma de narrativa en el periodismo. En
esta época las nuevas formas de periodismo se encuentran en las redes sociales:
tweets o posts generalmente acompañados
de imágenes fotoshopeadas resaltando aún más lo real y generando miles de
comentarios indignados. Indignados de toda abyección.
Es que la respuesta subjetiva ante el horror cambió? Hemingway
consideraba que tal vez la ironía podía funcionar ante lo invocante de lo real.
Tal vez la preeminencia de lo escrito, la imagen visual ha reemplazado la
ironía. Las repetidas imágenes de las
torres del 11-S desmoronándose. Pero siempre en silencio. En cine mudo. Eso
quizás sea lo extraño hoy, ¿por qué no se escuchan los gritos?
EN EL MUELLE DE ESMIRNA (1922)
Fuente: Antología de Ernest Hemingway. Universidad Nacional Autónoma
de México. 2010. Trad. F. Patan.
Lo extraño era, dijo, el modo en que gritaban todas las noches a la
medianoche. No sé por qué gritaban a esa hora. Estábamos en el puerto y ellos
en el muelle y a la medianoche comenzaban a gritar. Solíamos echarles encima la
luz del reflector para calmarlos. Nunca fallaba. Les pasábamos el reflector por
encima dos o tres veces y dejaban de hacerlo. En una ocasión fui el oficial de
turno en el muelle, y un oficial turco se me acercó bufando de rabia porque uno
de nuestros marinos había estado de lo más insultante con él. Por tanto le dije
que enviaríamos al tipo al barco y lo castigaríamos muy severamente. Le pedí
que me lo señalara. Entonces señaló a un ayudante de artillero, un chico de lo
más inofensivo. Dijo que había estado de lo más escandalosa y repetidamente
insultante; me hablaba por medio de un intérprete. No podía yo
imaginar cómo aquel ayudante de artillero sabía turco suficiente para mostrarse
insultante. Lo llamé y dije “esto por si hablaste con alguno de los oficiales
turcos”.—Con ninguno de ellos hablé, señor.—Estoy segurísimo —dije—, pero mejor
sube al barco y no vuelvas a tierra por el resto del día. Entonces dije al
turco que estábamos embarcando al hombre, y manejaríamos el caso del modo más
severo.“Oh, del modo más riguroso.” Se sintió lo máximo con eso. Grandes amigos
que éramos. Lo peor, dijo, eran las mujeres con bebés muertos. Imposible lograr
que aquellas mujeres entregaran sus bebés muertos. Llevaban seis días con los
bebés muertos. Simplemente no los entregaban. Nada podía hacerse al respecto.
Al final tuvimos que quitárselos.
Entonces ocurrió lo de esa
anciana, el caso más extraordinario. Se lo conté a un
médico y me dijo que mentía. Los estábamos sacando del muelle, pues teníamos
que sacar a los muertos, y esta anciana yacía en una especie de camilla. Dijeron
“¿No quiere echarle una miradita, señor?” Así que le eché una miradita y justo
en ese momento murió y se quedó absolutamente tiesa. Levantó las piernas y se
levantó desde la cintura y después se quedó totalmente rígida. Como si hubiera estado
muerta toda la noche. Bien muerta y absolutamente rígida. Se lo conté a uno de
los médicos y me dijo que era imposible.
Allí estaban todos en el muelle y en nada era como un
terremoto o algo por el estilo porque nunca supieron de los turcos. Nunca
supieron lo que esos condenados turcos habrían hecho. ¿Recuerdas cuando nos ordenaron
no volver ya para llevarnos más? Sentía el viento en contra cuando entramos
aquella mañana.Tenían tantas baterías como imagines y pudieron habernos barrido
del agua, íbamos a entrar, navegar muy pegados a lo largo del muelle, soltar
las anclas de proa y popa y entonces cañonear el barrio turco de la ciudad. Nos
habrían barrido del agua, pero nosotros simplemente habríamos vuelto un
infierno la ciudad. Se contentaron con dispararnos unas cuantas salvas cuando
entrábamos. Vino Kemal y despidió al comandante turco. Por excederse en sus
órdenes o algo parecido. Se sobrepasó un poco. Habría sido un caos endemoniado.
Recuerdas el puerto. Había un montón de objetos lindos
flotando en él. Fue la única vez en mi vida que me puse de tal modo que soñaba
con esos objetos. Te impresionaban menos las mujeres que daban a luz que aquellas
con los bebés muertos. Desde luego que daban a luz. Es sorprendente cuán pocos
murieron. Simplemente las cubrías con algo y las dejabas en la tarea. Siempre
elegían el lugar más oscuro de la cala para tenerlos. Ninguna se interesaba en
nada una vez que salían del muelle. También los griegos eran chicos simpáticos.
Cuando evacuaron tenían todos estos animales de carga que no podían
llevarse, así que les rompieron las patas traseras y los arrojaron a las aguas
poco profundas. Todas aquellas mulas con las patas traseras rotas lanzadas a
las aguas poco profundas. Fue un asunto agradable. Palabra que sí, un asunto de
lo más agradable.
lunes, 1 de febrero de 2016
miércoles, 13 de enero de 2016
NYC: Clinical Study Days Nr. 9 >> Must Do It! - New Forms of Demand in Subjective Experience
Claudio Steinmeyer, Berlin, Jan. 2016, via New Lacanian School
More info under: www.lacaniancompass.com
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