Berlin, Feb. 2026, published by Claudio Steinmeyer
Hacia el XXIV Congreso europeo de la New Lacanian School
“Variaciones de la verdad en psicoanálisis”
Semanario preparatorio de la Iniciativa Berlín
Mi clase del viernes 30/1/26: "La historia de Kafka, la niña y la muñeca: una variación de la verdad"
Buenas tardes, un gusto volver a estar aquí junto a ustedes en la biblioteca de nuestra Initiative BERLIN de la New Lacanian School, y con quienes nos acompañan a través de la pantalla. Después de las clases de Filomeni y Natalie, estoy muy contento de poder hoy contarles algunas cosas sobre el tema de la Verdad en el Psicoanálisis junto a mi colega Marta.
Todos saben que yo no soy psicoanalista de niños aunque debo reconocer que mi largo camino como analizante empezó a los 10 años con un corto análisis por una situación familiar y fue con una analista kleiniana -la corriente progresista en aquellos años en Buenos Aires- y que de alguna manera marcó mi posterior desarrollo. Sí que atiendo adolescentes jóvenes pero niñxs no. Sin embargo, desde que estoy ejerciendo en Berlín desde 2012 nunca pierdo ocasión en promover y hablar del psicoanálisis para niñxs como una opción válida para la infancia berlinesa que como hemos visto claramente a partir de la pandemia la ciudad carece de una infraestructura terapéutica para niñxs.
Por esta razón no es que traigo un caso clínico mío sino más bien una historia que utilizaremos como un caso clínico.
Uno ve lo que pasa en algunas instituciones psicoanalíticas y parecería que el psicoanálisis es un entretenimiento intelectual para mayores de 50 anos para entender y discutir mejor sobre películas. Pero no, el psicoanálisis es una poderosa herramienta para aliviar la angustia y resolver síntomas, en niñxs también.
Definir una verdad es algo complejo. Es uno de esos significantes que nos parecen toda la vida obvios hasta que uno los examina más de cerca y dejan de ser obvios. Incluso desde el psicoanálisis no tenemos un aforismo para explicarlo: es más fácil incluso definir una pulsión, el amor, el deseo, el inconsciente que la verdad. De hecho, en el famoso diccionario de Laplanche-Pontalis ni siquiera figura el concepto. ¿Es la verdad en psicoanálisis lo mismo que la verdad en la moral? ¿En la religión? ¿En la lógica? ¿En la ciencia? ¿Es la verdad para un adulto lo mismo que para un niño, o aún más lejos, tiene la verdad diferentes incidencias según el género, masculino, femenino, diverso? ¿Está la verdad individual hecha de la misma tela que una verdad colectiva?
No son preguntas para las que traigo respuestas, tal vez alguna aproximación, alguna aproximación desde mi recorrido psicoanalítico.
Como bien lo señala Patricia Bosquin-Caroz (PBC) en su texto de presentación del congreso en la enseñanza de Lacan debemos estar abiertos a la dimensión de la verdad como variable (1).
Si el análisis es reconstruir una historia continua PBC, incluso inventarla ahí donde el trauma quedó por fuera del lenguaje, veremos como el famoso escritor Kafka opera como analista de niños de algún modo.
Se trata de una historia extraída del libro de Paul Auster titulado “Brooklyn Follies” (en alemán publicado como Die Brooklyn Revue). Es uno de las conversaciones que el protagonista de la novela, Nathan Glass, mantiene con su amigo Tom.
Y yo ahora la comparto con ustedes, lectores, que no hayan tenido la oportunidad aún de leer la novela.
Recordemos que Paul Auster tiene además cierta relación de proximidad con el psicoanálisis, por la época, a través de su esposa psicoanalista, además él mismo leyó cosas de Freud y Lacan.
Se trata entonces de una entrañable escena que sucede por cierto en Berlín -probablemente en el Stadtpark del barrio de Steglitz, cerca del Jardín Botánico- lo que para nosotros le agrega un especial condimento local.
Entonces Paul Auster reproduce un diálogo entre Nathan y su sobrino Tom. Este último cuenta a su vez una historia que originalmente relata la prometida de Kafka, Dora Diamant. Vamos viendo como la narración presenta entonces varios filtros subjetivos que tanto conviene al psicoanálisis como lo enseñó Lacan en el Seminario sobre La Carta Robada y que actualmente se reproduce en la estructura del pase.
Basta de preámbulo y vayamos a un extracto resumido que prepare del libro de Paul Auster “ Brooklyn Follies” (2) y les pido disculpas por extenderme un poquito acá pero me parece importante para captar el desarrollo de la verdad en esta historia:
-Vale Tom. Cuéntame ya esa historia. Insiste Nathan.
- De acuerdo. Esa historia. La historia de la muñeca...Estamos en el último año de vida de Kafka, que se ha enamorado de Dora Diamant., una chica polaca de diecinueve o veinte años de familia hasídica que se ha fugado de casa y ahora vive en Berlín. Tiene la mitad de los años que él, pero es quien le infunde valor para salir de Praga, algo que Kafka desea hacer desde hace mucho, y se convierte en la primera y única mujer con quien Kafka vivirá jamás. Llega a Berlín en el otoño de 1923 y muere la primavera siguiente, pero esos últimos meses son probablemente los más felices de su vida. A pesar de su deteriorada salud. A pesar de las condiciones de Berlín: escasez de alimentos, disturbios políticos, la peor inflación en la historia de Alemania. Pese a ser plenamente consciente de que tiene los días contados.
>>Todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de las veces, Dora lo acompaña. Un día, se encuentran con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje”, le dice. “¿Y tú cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.” Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?
>>Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve cómo se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente, falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.
>>Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires, y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.
< Tres semanas.
Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico, y a lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce a otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, si no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el cambo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.
>>Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen esas tres semanas, las cartas le han aliviado de su desgracia. La niña tiene tiene la historia, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir.
Es notable como en la historia que acabamos de escuchar, Auster hace referencia a la verdad como ficción, muy similar a la conceptualización que tiene Lacan de la verdad a la altura del seminario VII (y que repite en Lituratierra) y que precisamente cita PBC “la verdad tiene estructura de ficción”. (3)
Ahora bien, si ya la verdad es difícil de definir, la ficción no lo es menos complejo. ¿Qué es una ficción? Hasta la literatura tiene problemas con definirla. Sin duda uno de los puntos centrales de la ficción en literatura es el así llamado pacto ficcional, algo así como que el lector da su consentimiento en dejarse engañar por un rato. Otro eje importante es que en la ficción lo esencial no es que pueda ocurrir cualquier cosa, sino que aquello que ocurre a partir de la imaginación del autor ofrezca un sentido aun tratándose de guerras en lejanas galaxias.
Con ese ejemplo llegamos a la ciencia ficción, muy de moda actualmente en estos tiempos autoritarios distópicos en los que se promueve un género literario – y no es casual- que solo mire al futuro relegando el pasado, la historia, a un segundo plano: hay que mirar para adelante, como se dice.
Freud en 1917 escribe un breve texto sobre el recuerdo infantil de Goethe que aparece en su autobiografía en Poesía y Verdad. Un precioso texto que por cierto ya lo había trabajado el año pasado Natalie en relación con el amor y la imposibilidad del encuentro del sujeto con su objeto de deseo. Yo señalaré brevemente la perspectiva que subraya el propio Freud: la diferencia entre los recuerdos propios de nuestra infancia y lo que los demás nos han contado de nuestra infancia, distinción siempre recurrente en cualquier análisis. Es como que lo que otras personas nos han dicho comienza a confundirse con nuestras propias observaciones personales. Las narraciones de los demás empiezan a actuar como ficciones literarias que le dan estructura a la verdad. No por nada Freud habla de la novela familiar del neurótico, e.d una ficción familiar con valor de verdad.
Siguiendo esta línea, PBC le da una vuelta de tuerca al tema al invitarnos a considerar las ficciones no como ilusiones o engaños, sino como mitos o las teorías sexuales infantiles es decir “estructuras narrativas que permiten dar cuenta de lo indecible” de lo traumático, de lo real.
PBC agrega:
“el discurso que se establece en el discurso analítico es una cuestión de ficción, una verdad mentirosa. El lenguaje es un semblante y, con respecto a lo real, solo puede mentir.” (4)
En esta perspectiva la ficción aparece entonces como una verdad mentirosa una especie de semblante, un invento para dar cuenta de un real del que nunca se podrá decir toda la verdad. A partir de aca será interesante empezar a pensar qué diferencia a una verdad mentirosa de una fake news, ¿se trata siempre de la misma posición del sujeto respecto de la verdad?
En mi opinión, así es como la verdad deja de estar inscripta en el campo de la moral (como oposición a la mentira respecto de una verdad inmanente, permanente) y se inscribe en el campo de la ética, de la ética del analista siempre y cuando sea una verdad que, cito nuevamente a PBC: “Para Lacan, la verdad no va sin un relato que restaure la continuidad de la historia del sujeto, dando sentido a lo que no pudo decirse o apenas pudo ser dicho.
La narración se hace “cargo de lo que queda como un agujero en la realidad del sujeto, y da así sentido a sus traumas, a sus imágenes imborrables, a sus escenas monumentales”. (5)
Esto será ahora una verdad cambiante, una verdad que avanzará y retrocederá. Una verdad por épocas. Una verdad mentirosa. Como describe Miller lo que sucede en un análisis
Termina PBC aportando una idea esencial, si la verdad tiene estructura de ficción, esta ficción esta dirigía a un otro, en la transferencia. Es una narración que no tiene una continuidad única, congelada, eterna, sino que se avanza a retazos, se llena una laguna la otra no, lo que se llenó ahora por ahí en un año es reinterpretado de manera diferente la historia se va transformando en una Hystorie hecha de fragmentos de verdad o de verdades mentirosas como dice Miller. En definitiva, la verdad es narrativa, y al inscribirse en un análisis es ética antes que una pertenencia al campo de la exactitud. Es la narrativa con la que el sujeta mejor pueda vivir y soportar lo imposible de la no-relacion sexual.
Así, la verdad varía y se pluraliza, mientras que la hystoria debe entenderse, desde ahora, como aquello que se construye para un otro en una dimensión transferencial. No hay una continuidad ideal, perfecta, eterna. Esta verdad está basada en cierto sentido en el amor de transferencia.
Quizás acá podrá haber un punto de apoyo en diferenciar la verdad mentirosa de las fake news, estas últimas no están basadas en el amor sino en su par contrario en el odio, o en todo caso en el poder, en el discurso del amo.
Volviendo a la anécdota de Kafka y la niña, esta presta su interés para nosotros porque refleja algunas cuestiones que ilustran muy bien lo que podemos encontrar en un caso clínico y no sólo en el psicoanálisis con niños:
La pérdida del objeto de juego que puede precipitar un duelo, un trauma, un síntoma. El encuentro con el psicoanalista. Los efectos del discurso de la histeria que ponen a trabajar a su destinatario. El deseo del analista en la decisión que instaura el acto a la entrada –reflejado en la inmediatez con la que Kafka decide tomar cartas en el asunto; la puesta en juego del amor de transferencia junto a la regularidad de los encuentros que proponen un tope a la regularidad de la repetición del goce; la interpretación que en este caso tiene cierto valor de construcción y su relación con la verdad lógica. Al respecto me parece oportuno citar a Freud en este punto: “Con mucha frecuencia no logramos que el paciente recuerde lo que ha sido reprimido. En lugar de ello, si el análisis es llevado a cabo correctamente, producimos en él una firme convicción de la verdad de la construcción que logra el mismo resultado terapéutico que un recuerdo vuelto a evocar.” (6) Y esta maniobra con las cartas que hace Kafka se parece en parte a una construcción, tiene elementos de ficción es en parte una realidad falsa pero a la vez verdadera, verosímil según las leyes de la ficción.
Si la verdad tiene estructura de ficción, obviamente no es cualquier ficción en un análisis. Si un analista hace una construcción basada puramente en su propio acervo literario, y sin embrago ésta tiene efectos de verdad en el analizante: ¿es una ficción verdadera o una fake news? Recordemos que, en la literatura, en el género de la ficción, es necesario cierto “pacto ficcional” con el lector. Si la ficción se basa en el pacto ficcional esto no es estrictamente lo que ocurre en un análisis, el analizante no va al analista para “dejarse engañar”, pero hay otra dinámica similar en juego que es la confianza en el analista, vg la suposición de un saber.
De esta manera yo entiendo que la construcción no es una fake news o dicho en la clave actual no pertenece al registro de la posverdad. La construcción, las cartas de Kafka, ponen en juego algo del orden de la transferencia en su vertiente del amor. En este punto podemos recordar como Lacan en Lituratierra refiere la ficción a la cortesía y en Lacan la cortesía es amor. Mientras que las fake news movilizan el odio.
Y en efecto la niña logra cierto alivio al reintegrar la subjetividad en una historia que le devuelve en forma invertida el deseo oculto en su propio lapsus de perder a la muñeca.
BIBLIOGRAFIA
1) Bosquin-Caroz, P., Varity. Variations of Truth in Psychoanalysis. Presentation of the NLS Congress Theme 2026, p.1. Available at: https://www.amp-nls.org/wp-content/uploads/2025/07/ARGUMENT-NLS-CONGRESS-2026-PBC.pdf
2) Auster, Paul, Die Brooklyn-Revue, trans. W. Schmitz, Berlin, Rowohlt Taschenbuch Verlag, 2012, Chap. „Nach Norden“ – p. 176-180
3) Lacan, J., The Seminar of Jacques Lacan, Book VII (1969–1970), The Ethic of Psychoanalysis, ed, J.-A. Miller, trans. Diana Rabinovich, Buenos Aires: Ed. Paidos, Chap. 1, p.22
4) Bosquin-Caroz, P., Varity. Variations of Truth in Psychoanalysis. Op. cit p.4
5) Bosquin-Caroz, P., Varity. Variations of Truth in Psychoanalysis. Op. cit p.7
6) Freud, S. Construcciones en el psicoanálisis.1937 Obras completas- trans. Dr. López Ballesteros – Madrid, Biblioteca Nueva 1981 – Tomo III p. Parag 3 – p. 3371
Bibliografía optativa, complementaria no citada en el texto:
1) Dora D i a m a n t , “Mein Leben mit Kafka (mi vida con Kafka) ” , Ed. H a n s-G e r d Koch , B e r l i n 1 9 9 5 , Pg. 174-185 .
2) Donald Winnicott: Realidad y Juego
3) ¿Qué es la ficción en la literatura? : Julián Pérez Porto y Ana Gardey /
4) Apuntes de las clases teóricas „Introducción a la Ciencia de la Literatura “ , Freie Universität Berlin, 2025
Se agradecen los comentarios y correcciones de mis compañeros de cartel y colegas en Berlín y en BsAs. A mi hija Diana por las fotografías y sus aportes desde la Ciencia de la Literatura.
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