miércoles, 10 de febrero de 2016

Hemingway / variaciones sobre lo invocante.

Pdpd-Berlín, por Claudio Steinmeyer, Feb. 2016






Estos días me encontré con un texto de Hemingway que me sorprendió por transcurrir en un lugar que nuevamente adquiere actualidad : Turquía y aledaños.
El relato se sitúa en Esmirna (Smyrna), durante la guerra greco-turca (1919-1922), y en particular la evacuación de los ciudadanos griegos durante el avance de las tropas turcas.
Casi 100 años después la misma soledad. El mismo paisaje sombrío, quizás con otros actores, en otros “bordes” de la misma zona. En estos tiempos actuales  miles de personas, huyendo de la guerra en Siria, se agolpan frente a la frontera turca buscando la supervivencia, mientras que en la frontera greco-turca se atrincheran decenas de funcionarios de la Unión Europea buscando estrategias para que dichos desplazados no penetren en suelo europeo.
En fin, dos situaciones separadas por casi un siglo pero que transcurren en esa zona bisagra entre occidente y oriente, esa zona de transición entre religiones, incluso entre escrituras. Pero sin duda los mismos gritos.  Una repetición de lo más agradable, diría Hemingway.

A continuación el breve relato de Hemingway cubriendo los acontecimientos como periodista, corresponsal para el Toronto Star. Con su estilo literario, quizás inaugurando una forma de narrativa en el periodismo. En esta época las nuevas formas de periodismo se encuentran en las redes sociales:  tweets o posts generalmente acompañados de imágenes fotoshopeadas resaltando aún más lo real y generando miles de comentarios indignados. Indignados de toda abyección.
Es que la respuesta subjetiva ante el horror cambió? Hemingway consideraba que tal vez la ironía podía funcionar ante lo invocante de lo real. Tal vez la preeminencia de lo escrito, la imagen visual ha reemplazado la ironía. Las repetidas  imágenes de las torres del 11-S desmoronándose. Pero siempre en silencio. En cine mudo. Eso quizás sea lo extraño hoy, ¿por qué no se escuchan los gritos?





EN EL MUELLE DE ESMIRNA (1922)
Fuente: Antología de Ernest Hemingway. Universidad Nacional Autónoma de México. 2010. Trad. F. Patan.


Lo extraño era, dijo, el modo en que gritaban todas las noches a la medianoche. No sé por qué gritaban a esa hora. Estábamos en el puerto y ellos en el muelle y a la medianoche comenzaban a gritar. Solíamos echarles encima la luz del reflector para calmarlos. Nunca fallaba. Les pasábamos el reflector por encima dos o tres veces y dejaban de hacerlo. En una ocasión fui el oficial de turno en el muelle, y un oficial turco se me acercó bufando de rabia porque uno de nuestros marinos había estado de lo más insultante con él. Por tanto le dije que enviaríamos al tipo al barco y lo castigaríamos muy severamente. Le pedí que me lo señalara. Entonces señaló a un ayudante de artillero, un chico de lo más inofensivo. Dijo que había estado de lo más escandalosa y repetidamente insultante; me hablaba por medio de un intérprete. No podía yo imaginar cómo aquel ayudante de artillero sabía turco suficiente para mostrarse insultante. Lo llamé y dije “esto por si hablaste con alguno de los oficiales turcos”.—Con ninguno de ellos hablé, señor.—Estoy segurísimo —dije—, pero mejor sube al barco y no vuelvas a tierra por el resto del día. Entonces dije al turco que estábamos embarcando al hombre, y manejaríamos el caso del modo más severo.“Oh, del modo más riguroso.” Se sintió lo máximo con eso. Grandes amigos que éramos. Lo peor, dijo, eran las mujeres con bebés muertos. Imposible lograr que aquellas mujeres entregaran sus bebés muertos. Llevaban seis días con los bebés muertos. Simplemente no los entregaban. Nada podía hacerse al respecto. Al final tuvimos que quitárselos.
Entonces ocurrió lo de esa anciana, el caso más extraordinario. Se lo conté a un médico y me dijo que mentía. Los estábamos sacando del muelle, pues teníamos que sacar a los muertos, y esta anciana yacía en una especie de camilla. Dijeron “¿No quiere echarle una miradita, señor?” Así que le eché una miradita y justo en ese momento murió y se quedó absolutamente tiesa. Levantó las piernas y se levantó desde la cintura y después se quedó totalmente rígida. Como si hubiera estado muerta toda la noche. Bien muerta y absolutamente rígida. Se lo conté a uno de los médicos y me dijo que era imposible.
Allí estaban todos en el muelle y en nada era como un terremoto o algo por el estilo porque nunca supieron de los turcos. Nunca supieron lo que esos condenados turcos habrían hecho. ¿Recuerdas cuando nos ordenaron no volver ya para llevarnos más? Sentía el viento en contra cuando entramos aquella mañana.Tenían tantas baterías como imagines y pudieron habernos barrido del agua, íbamos a entrar, navegar muy pegados a lo largo del muelle, soltar las anclas de proa y popa y entonces cañonear el barrio turco de la ciudad. Nos habrían barrido del agua, pero nosotros simplemente habríamos vuelto un infierno la ciudad. Se contentaron con dispararnos unas cuantas salvas cuando entrábamos. Vino Kemal y despidió al comandante turco. Por excederse en sus órdenes o algo parecido. Se sobrepasó un poco. Habría sido un caos endemoniado.
Recuerdas el puerto. Había un montón de objetos lindos flotando en él. Fue la única vez en mi vida que me puse de tal modo que soñaba con esos objetos. Te impresionaban menos las mujeres que daban a luz que aquellas con los bebés muertos. Desde luego que daban a luz. Es sorprendente cuán pocos murieron. Simplemente las cubrías con algo y las dejabas en la tarea. Siempre elegían el lugar más oscuro de la cala para tenerlos. Ninguna se interesaba en nada una vez que salían del muelle. También los griegos eran chicos simpáticos.
Cuando evacuaron tenían todos estos animales de carga que no podían llevarse, así que les rompieron las patas traseras y los arrojaron a las aguas poco profundas. Todas aquellas mulas con las patas traseras rotas lanzadas a las aguas poco profundas. Fue un asunto agradable. Palabra que sí, un asunto de lo más agradable.

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sábado, 2 de enero de 2016

Ulysses: un libro demandado, literalmente.






por Claudio Steinmeyer, Berlín, enero 2016



















Abordaremos hoy  las extraordinarias dificultades relacionadas con la llegada y publicación del Ulysses de James Joyce en los Estados Unidos.
Ya en otra entrada del blog hicimos una breve descripción del  ensayo de Freud sobre el presidente de Woodrow Wilson. http://claudiosteinmeyer.blogspot.de/2014/07/psicoanalisis-en-la-politica-en-torno.html

Y es que el asunto que nos ocupa tiene coincidentemente su inicio durante la presidencia  Wilson (Partido Demócrata, 28avo. Pdte de los EE.UU. 1913-1921).

Nos referimos a las complicaciones con la censura que el libro “Ulysses” debió enfrentar al ser considerado de contenido obsceno.  El libro Ulises hizo su entrada en los EE.UU. a través de la revista The Little Review. Una revista literaria que constituyó una pieza importante en la propagación del modernismo además de contribuir en la instalación de temas como el feminismo y el anarquismo. Contó con el apoyo de importantes escritores como Ezra Pound.



En 1918 la revista inició la publicación por entregas de la obra Ulises que continuó hasta el 1921 cuando el Servicio Postal -atribuyéndose cierto rol de contralor- decidió el secuestro de sus ejemplares prohibiendo su distribución por considerarlo un “material obsceno”. Margaret Anderson,  editora de la revista,  recurrió a la justicia contra el New York Society for the Supression of Vice pero perdió el juicio en primera instancia. El último episodio publicado por la revista fue Nausícaa. De esta manera la prohibición de importar el texto se instaló aún antes de que el libro fuera terminado por Joyce.
Hay quienes consideran que la revista fue víctima de la censura más bien por sus posiciones políticas sirviéndose de excusa la supuesta apología de la obscenidad que podía imputarse a la obra Ulises.

Todo este proceso  fue seguido muy de cerca tanto por el propio Joyce como por Sylvia Beach, con consecuencias: Beach renuncia a los derechos y su explotación comercial quedando Joyce en libertad de negociarlos con Random House.



En 1933 el asunto llega a una nueva instancia judicial impulsado por Random House. La editorial contrató los servicios de uno de los más prestigiosos bufetes de abogados de Nueva York:  Greenbaum, Wolff & Ernst. A través de una simpática estrategia, quizás no exenta de cálculo en cuanto a los efectos del punto de vista de marketing-publicitario editorial, se logró re-abrir la causa ahora en manos del juez John M. Woolsey. La demanda recayó  sobre el libro, no sobre el autor.  El juez  finalmente determinó  que el libro no presentaba contenido pornográfico/obsceno y por el contrario rescató su valor artístico-literario. Especial atención requirió durante la audiencia el análisis del soliloquio final de Molly Bloom.
La resolución del juez sin duda generó jurisprudencia en cuanto a la interpretación de la primera enmienda de la Constitución de los EE.UU. que garantiza la libertad de expresión. Tampoco es de descartar el clima político que pudo haber ejercido cierta influencia en la resolución favorable del juez, de extracción liberal,  fallando a favor del libro aprovechando el clima de expansión liberal que ofrecía la presidencia de Franklin D. Roosevelt. 
La resolución del juez fue luego apelada por la fiscalía pero pierde en la corte de apelaciones por dos votos contra uno, poniendo fin a diez años de censura del Ulises en los EE.UU. También es de subrayar la coincidencia con una trascendente resolución legislativa que se llevó a cabo en  la misma semana en que tuvo lugar el caso “Ulysses”, a saber: la revocación de la ley de prohibición de venta de alcohol (Ley Seca).





Bibliografía  consultada:


Notas personales del curso abierto “ The American Novel Since 1945” – prof. Amy Hungerford, Depto. Inglés,  Univ. De Yale – 2008

https://en.wikipedia.org/wiki/Obscenity_trial_of_Ulysses_in_The_Little_Review                                                    









      










sábado, 14 de noviembre de 2015

No hubo #fairecouple

Berlín, 14.11.2015 por Claudio Steinmeyer


 Un abrazo solidario a todos los colegas y amistades en París.
Anoche, durante la transmisión del partido por la TV, se pudo escuchar en directo una de las explosiones. Una voz en lo real. Si bien ya se sabía de las amenazas desde la mañana (el seleccionado alemán tuvo que cambiar de lugar de hospedaje) nadie sospechaba que mientras el partido languidecía, afuera estaba sucediendo una masacre. Otra vez una articulación del deporte y el horror que los terroristas supieron aprovechar con geométrica precisión.
Se suspendieron las jornadas ‪#‎fairecouple‬ de la ECF que iban a comenzar hoy. Tanto entusiasmo y libido puestos en su organización. Habrá que ver en la historia de nuestro movimiento cuando fue la última vez que Jornadas de Psicoanálisis se suspenden por razones externas.


sábado, 10 de octubre de 2015

¿Ni neurosis ni psicosis?




Berlín, Oct. 2015 por Claudio Steinmeyer   





Autora: Nieves Soria Dafunchio, Ediciones Del Bucle, Buenos Aires – AR, 2015 


Comienzo este comentario breve y sesgado agradeciendo a la autora, Nieves Soria Dafunchio, el cálido gesto de haberme anticipado el texto de este libro de próxima aparición.
Es éste su sexto título después de “Psicoanálisis de la anorexia y la bulimia”, “Confines de las psicosis”, “Inhibición / Síntoma / Angustia. Hacia una clínica nodal de las neurosis”,  “Nudos del amor” y "Nudos del análisis".  De este último se encuentra una reseña en este mismo blog: http://claudiosteinmeyer.blogspot.de/2013/12/clinica-topologica-acerca-del-libro.html

Y sin duda que el texto del que nos ocuparemos hoy constituye, dentro de esta serie, una nueva aproximación a la clínica topológica, del anudamiento de lo Real, Simbólico, Imaginario y sinthome. Clínica que busca su representación, teorización, transmisión a través de los nudos. Estamos así de lleno en lo que  hoy día denominamos como el ultimísimo Lacan.

Pretender resumir el contenido no está en mi propósito. De eso ya se ha ocupado Leonardo Gorostiza a quien debemos el excelente prólogo.

De mi parte me limitaré a señalar y compartir algunos jalones de mi lectura del libro de modo de poder contribuir a despertar el interés por su lectura.
Si comparamos la psicopatología actual con el globo terráqueo, y acordamos que hay un polo norte y un polo sur (neurosis y psicosis desde un punto de vista estructural) el libro nos invitará a pensar qué pasa en la franja comprendida entre los trópicos de Capricornio y  de Cáncer. Un sector nada despreciable del acontecer cotidiano en la práctica analítica de la época actual en la que el ecuador del complejo de Edipo -que permitía distinguir con nitidez dos hemisferios -  tal como los hallábamos a principios del s. XX (primer Freud) se ha ido diluyendo.

Vamos entonces a adentrarnos en este texto, una letra de tradición oral. Pues se trata de la prolija transcripción de las clases del seminario que la autora llevó a cabo a lo largo del 2011.

Una de las cosas a destacar del libro es la capacidad de transmisión de conceptos psicoanalíticos lacanianos y su permanente puesta a prueba en el terreno clínico. Además, aunque sin proponérselo pero que trae como beneficio por añadidura, encontraremos interesantes pinceladas sobre la técnica psicoanalítica.

Es una propuesta de pensar la psicopatología en el sentido de  aggiornar los parámetros de la psiquiatría, de la nosología freudiana, incluso del Lacan estructural, de una manera más dinámica, flexible, y cuya teorización pueda sostenerse a partir de los nudos y la lógica no-toda. Y para tranquilidad del lector, aclaramos que estos conceptos son generosamente explicados a lo largo de sus páginas.

La primera parte del libro, quizás la más teórica, comienza con un nuevo abordaje del caso, quizás inaugural,  de la zona “ni” de la clínica y la teoría psicoanalítica: el caso del hombre de los lobos. Un caso bisagra para todos los posteriores desarrollos de esta zona del diagnóstico que ha sido abordada con diferentes nombres: psicopatía, perversión, canalla, borderline, fronterizo. Una zona de la que quizás la clínica kleiniana ha sido especialmente tributaria en las décadas del 40 al 60 pero que ahora recobra una vigorosa reconceptualización a partir de los desarrollos lacanianos.
Entramos así a los casos que hoy día interrogan al analista en cuanto al diagnóstico, con fluctuaciones entre neurosis y psicosis, la zona de los inclasificables, las neurosis no desplegadas, las psicosis no desencadenadas y toda la variación de casos que podemos encontrar entre los clásicos polos de la clínica estructural.

Se recorre así el caso del hombre de los lobos con especial atención a los fenómenos corporales que acompañaron al sujeto a lo largo de los dos análisis. Y a los efectos transferenciales que la  intervención de Freud al “enchufarle una construcción”, sin demasiada participación del sujeto, pudo haberle producido y que serán posteriormente  abordados en su segundo análisis con Ruth Mack Brunswick.

Encontramos a continuación un singular recorrido a lo largo del par fobia/perversión. Con una interesantísima re-lectura del seminario V de Jacques Lacan. En este punto creo que el desarrollo que propone Nieves Soria se inscribe en la rica tradición argentina de pensar al Complejo de Edipo con los operadores lógicos de la época. Una tradición tal vez inaugurada por el controvertido Oscar Masotta. Se trata entonces de pensar el Edipo a través de sus momentos lógicos pero desde una perspectiva muy original, a saber: la dialéctica entre el falo imaginario y el falo simbólico. Donde la capacidad del sujeto de negativizar el falo imaginario (-phi) será determinante para su posterior acceso a unas u otras formas de anudamiento sinthomáticos, distintas modalidades subjetivas de responder a la falla, al lapsus del nudo entre S,I y R.
Se agrega aquí también un abordaje del Gide lacaniano, por el sesgo del “amor embalsamado”, y de la función del padre muerto que no pudo “humanizar el deseo”.

Continuamos luego con los casos cuyos bordes se encuentran tal vez más cercanos a lo que estructuralmente denominamos psicosis. Para ello la autora propone una interesantísima variante del esquema R que aparece en el texto de Lacan “Cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”.
Un esquema con el cual la autora intenta dar cuenta del estatuto de la realidad en  las psicosis ordinarias / no-desencadenadas. Se cita a esta altura los aportes de Jacques-Alain Miller referidos a la inclusión de la lógica femenina (no-toda) para pensar la psicopatología actual. Miller a su vez toma una importante referencia de Leibniz: el “reposo es un caso límite del movimiento”.
Para quienes hayamos tenido alguna dificultad en entender la paradoja de Zenón (La carrera de Aquiles y la tortuga) y de cómo la introduce Lacan en el seminario XX, el texto de Nieves Soria sin duda que acude en nuestra ayuda.  Pero lo importante es que esto permitirá  situar al lector en el estado del debate actual de la clínica psicopatológica y psicoanalítica, una suerte de contrapunto entre la clínica estructura y la clínica infinitesimal o continuista que exige a su vez nuevas conceptualizaciones como p. ej. la idea de forclusión generalizada. (En este punto suelo también pensar en los desarrollos kleinianos, la posición esquizo-paranoide como previa a la posición depresiva constitutiva del sujeto neurótico).
Recordemos brevemente el planteo que hace Nieves Soria en su libro “Confines de las psicosis”:  la proposición lacaniana de que no hay relación/proporción sexual se demuestra por el nudo borromeo de tres que NO existe, hay siempre una falla en este nudo de tres, un lapsus. Se plantea entonces para los seres-hablantes un lapsus generalizado del nudo dejando en evidencia una especie de “todos en defícit”, “todos venimos con el nudo mal hecho”. Y esto nos lleva a que la clínica diferencial ya no tenga tanto que ver  con un déficit (forclusión del Nombre del Padre: sí o no) sino más bien con una clínica diferencial de la solución que cada sujeto encontró para resolver ese déficit generalizado, ese nudo mal hecho.
Volviendo al libro que nos ocupa, se construye a partir del esquema R una sólida base para indagar el seminario XXIII de Lacan y las soluciones joyceanas desde nuevas perspectivas.


En esta primera parte del libro encontramos también importantes aportes de analistas invitados: Bernardino Horne, Claudio Godoy y Fabián Schejtman. P.ej.  la abundante y detallada referencia de Godoy a las ideas de Paul Federn (cuya lectura recomienda Miller en más de una ocasión); o por otro lado cuando  Horne  recuerda la clínica de la metonimia que suponen los fenómenos psicosomáticos a los que la autora luego relaciona con el mecanismo de la holofrase (por cierto un mecanismo un tanto abandonado en la literatura actual por lo que aprovecho para recomendar al lector el texto “Psicosomática y cáncer” de Jean Guir).
Y el excelente recorrido de Schejtman sobre la zona Ni-Ni tanto pensada del hemisferio más cercano a la neurosis o de su contracara en las psicosis, y como él piensa las soluciones polisinthomadas o polirreparadas que se producen en esta zona (en mi opinión, volvemos a encontrar lejanos ecos a la conceptualización kleiniana de la reparación).

Un breve párrafo merece también el recorrido que hace la autora a través de los fenómenos paradigmáticos que se producen en esta zona de la clínica: los actings outs y los pasajes al acto. La autora ilumina así los hechos clínicos en los que el cuerpo esta capturado en el no-pienso que privilegia una fallida resolución del vel de la alienación.

Y así son abordadas tantas otras cuestiones que enriquecen la labor del analista: su cálculo en la interpretación, la labor de esclarecimiento del lugar en la transferencia, la necesidad de pensar la operación analítica no sólo del lado del corte sino también del empalme, la ética en juego en el acto analítico.

En la segunda parte del libro hallamos excelentes presentaciones clínicas a cargo de Diana Algaze, Liliana Cantagalli, Florencia Surmani, Verónica Buchanan y Verónica Caamaño que en discusiones con la autora se revisan los planteos teóricos. Y finalmente el texto se cierra con unos breves apéndices teóricos, escritos afines, de la autora.

Si uno de los efectos del deseo del analista es hacer avanzar al psicoanálisis, este libro es testimonio de ello.
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PD: En cuanto a los datos bio /cv de Nieves Soria Dafunchio, los interesados pueden visitar su página a través del siguiente link: http://www.nievesoriadafunchio.com.ar/



















"El factor C en Berlín" - Seminario EOL

  Un honor poder participar en este excelente seminario!! Viernes 9/10/26 a las 10:00 hs BsAs - inscripcion libre y gratuita: intervenciones...