Mostrando las entradas con la etiqueta verdad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta verdad. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de febrero de 2026

La historia de Kafka, la niña y la muñecas: una variación de la verdad

 Berlin, Feb. 2026, published by Claudio Steinmeyer




Hacia el XXIV Congreso europeo de la New Lacanian School 

“Variaciones de la verdad en psicoanálisis”


Semanario preparatorio de la Iniciativa Berlín

Mi clase del viernes 30/1/26: "La historia de Kafka, la niña y la muñeca: una variación de la verdad"





Buenas tardes, un gusto volver a estar aquí junto a ustedes en la biblioteca de nuestra Initiative BERLIN de la New Lacanian School, y con quienes nos acompañan a través de la pantalla. Después de las clases de Filomeni y Natalie, estoy muy contento de poder hoy contarles algunas cosas sobre el tema de la Verdad en el Psicoanálisis junto a mi colega Marta. 


Todos saben que yo no soy psicoanalista de niños aunque debo reconocer que mi largo camino como analizante empezó a los 10 años con un corto análisis por una situación familiar y fue con una analista kleiniana -la corriente progresista en aquellos años en Buenos Aires-  y que de alguna manera marcó mi posterior desarrollo. Sí que atiendo adolescentes jóvenes pero niñxs no. Sin embargo, desde que estoy ejerciendo en Berlín desde 2012 nunca pierdo ocasión en promover y hablar del psicoanálisis para niñxs como una opción válida para la infancia berlinesa que como hemos visto claramente a partir de la pandemia la ciudad carece de una infraestructura terapéutica para niñxs.

Por esta razón no es que traigo un caso clínico mío sino más bien una historia que utilizaremos como un caso clínico.


Uno ve lo que pasa en algunas instituciones psicoanalíticas y parecería que el psicoanálisis es un entretenimiento intelectual para mayores de 50 anos para entender y discutir mejor sobre películas. Pero no, el psicoanálisis es una poderosa herramienta para aliviar la angustia y resolver síntomas, en niñxs también.


Definir una verdad es algo complejo. Es uno de esos significantes que nos parecen toda la vida obvios hasta que uno los examina más de cerca y dejan de ser obvios. Incluso desde el psicoanálisis no tenemos un aforismo para explicarlo: es más fácil incluso definir una pulsión, el amor, el deseo, el inconsciente que la verdad. De hecho, en el famoso diccionario de Laplanche-Pontalis ni siquiera figura el concepto. ¿Es la verdad en psicoanálisis lo mismo que la verdad en la moral? ¿En la religión? ¿En la lógica? ¿En la ciencia? ¿Es la verdad para un adulto lo mismo que para un niño, o aún más lejos, tiene la verdad diferentes incidencias según el género, masculino, femenino, diverso? ¿Está la verdad individual hecha de la misma tela que una verdad colectiva?

No son preguntas para las que traigo respuestas, tal vez alguna aproximación, alguna aproximación desde mi recorrido psicoanalítico.


Como bien lo señala Patricia Bosquin-Caroz (PBC) en su texto de presentación del congreso en la enseñanza de Lacan debemos estar abiertos a la dimensión de la verdad como variable (1).


Si el análisis es reconstruir una historia continua PBC, incluso inventarla ahí donde el trauma quedó por fuera del lenguaje, veremos como el famoso escritor Kafka opera como analista de niños de algún modo.


Se trata de una historia extraída del libro de Paul Auster titulado “Brooklyn Follies” (en alemán publicado como Die Brooklyn Revue). Es uno de las conversaciones que el protagonista de la novela, Nathan Glass, mantiene con su amigo Tom. 

Y yo ahora la comparto con ustedes, lectores, que no hayan tenido la oportunidad aún de leer la novela.


Recordemos que Paul Auster tiene además cierta relación de proximidad con el psicoanálisis, por la época, a través de su esposa psicoanalista, además él mismo leyó cosas de Freud y Lacan.

Se trata entonces de una entrañable escena que sucede por cierto en Berlín -probablemente en el Stadtpark del barrio de Steglitz, cerca del Jardín Botánico-  lo que para nosotros le agrega un especial condimento local.


Entonces Paul Auster reproduce  un diálogo entre Nathan y su sobrino Tom. Este último cuenta a su vez una historia que originalmente relata la prometida de Kafka, Dora Diamant. Vamos viendo como la narración presenta entonces varios filtros subjetivos que tanto conviene al psicoanálisis como lo enseñó Lacan en el Seminario sobre La Carta Robada y que actualmente se reproduce en la estructura del pase. 


Basta de preámbulo y vayamos a un extracto resumido que prepare del libro de Paul Auster “ Brooklyn Follies” (2) y les pido disculpas por extenderme un poquito acá pero me parece importante para captar el desarrollo de la verdad en esta historia:


-Vale Tom. Cuéntame ya esa historia. Insiste Nathan.

- De acuerdo. Esa historia. La historia de la muñeca...Estamos en el último año de vida de Kafka, que se ha enamorado de Dora Diamant., una chica polaca de diecinueve o veinte años de familia hasídica que se ha fugado de casa y ahora vive en Berlín.  Tiene la mitad de los años que él, pero es quien le infunde valor para salir de Praga, algo que Kafka desea hacer desde hace mucho, y se convierte en la primera y única mujer con quien Kafka vivirá jamás. Llega a Berlín en el otoño de 1923 y muere la primavera siguiente, pero esos últimos meses son probablemente los más felices de su vida. A pesar de su deteriorada salud. A pesar de las condiciones de Berlín: escasez de alimentos, disturbios políticos, la peor inflación en la historia de Alemania. Pese a ser plenamente consciente de que tiene los días contados.

            >>Todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de las veces, Dora lo acompaña. Un día, se encuentran con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje”, le dice. “¿Y tú cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.” Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?

            >>Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve cómo se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente, falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.

            >>Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires, y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.


            < Tres semanas.

Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico, y a lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce a otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca  desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, si no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el cambo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.

            >>Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen esas tres semanas, las cartas le han aliviado de su desgracia. La niña tiene tiene la historia, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir.



Es notable como en la historia que acabamos de escuchar, Auster hace referencia a la verdad como ficción, muy similar a la conceptualización que tiene Lacan de la verdad a la altura del seminario VII (y que repite en Lituratierra) y que precisamente cita PBC “la verdad tiene estructura de ficción”. (3)


Ahora bien, si ya la verdad es difícil de definir, la ficción no lo es menos complejo. ¿Qué es una ficción? Hasta la literatura tiene problemas con definirla. Sin duda uno de los puntos centrales de la ficción en literatura es el así llamado pacto ficcional, algo así como que el lector da su consentimiento en dejarse engañar por un rato. Otro eje importante es que en la ficción lo esencial no es que pueda ocurrir cualquier cosa, sino que aquello que ocurre a partir de la imaginación del autor ofrezca un sentido aun tratándose de guerras en lejanas galaxias.


Con ese ejemplo llegamos a la ciencia ficción, muy de moda actualmente en estos tiempos autoritarios distópicos en los que se promueve un género literario – y no es casual- que solo mire al futuro relegando el pasado, la historia, a un segundo plano: hay que mirar para adelante, como se dice.


Freud en 1917 escribe un breve texto sobre el recuerdo infantil de Goethe que aparece en su autobiografía en Poesía y Verdad. Un precioso texto que por cierto ya lo había trabajado el año pasado Natalie en relación con el amor y la imposibilidad del encuentro del sujeto con su objeto de deseo. Yo señalaré brevemente la perspectiva que subraya el propio Freud: la diferencia entre los recuerdos propios de nuestra infancia y lo que los demás nos han contado de nuestra infancia, distinción siempre recurrente en cualquier análisis. Es como que lo que otras personas nos han dicho comienza a confundirse con nuestras propias observaciones personales. Las narraciones de los demás empiezan a actuar como ficciones literarias que le dan estructura a la verdad. No por nada Freud habla de la novela familiar del neurótico, e.d una ficción familiar con valor de verdad.


Siguiendo esta línea, PBC le da una vuelta de tuerca al tema al invitarnos a considerar las ficciones no como ilusiones o engaños, sino como mitos o las teorías sexuales infantiles es decir “estructuras narrativas que permiten dar cuenta de lo indecible” de lo traumático, de lo real.

PBC agrega: 

“el discurso que se establece en el discurso analítico es una cuestión de ficción, una verdad mentirosa. El lenguaje es un semblante y, con respecto a lo real, solo puede mentir.” (4)

En esta perspectiva la ficción aparece entonces como una verdad mentirosa una especie de semblante, un invento para dar cuenta de un real del que nunca se podrá decir toda la verdad. A partir de aca será interesante empezar a pensar qué diferencia a una verdad mentirosa de una fake news, ¿se trata siempre de la misma posición del sujeto respecto de la verdad?


En mi opinión, así es como la verdad deja de estar inscripta en el campo de la moral (como oposición a la mentira respecto de una verdad inmanente, permanente) y se inscribe en el campo de la ética, de la ética del analista siempre y cuando sea una verdad que, cito nuevamente a PBC: “Para Lacan, la verdad no va sin un relato que restaure la continuidad de la historia del sujeto, dando sentido a lo que no pudo decirse o apenas pudo ser dicho.

La narración se hace “cargo de lo que queda como un agujero en la realidad del sujeto, y da así sentido a sus traumas, a sus imágenes imborrables, a sus escenas monumentales”. (5)


Esto será ahora una verdad cambiante, una verdad que avanzará y retrocederá. Una verdad por épocas. Una verdad mentirosa. Como describe Miller lo que sucede en un análisis


Termina PBC aportando una idea esencial, si la verdad tiene estructura de ficción, esta ficción esta dirigía a un otro, en la transferencia. Es una narración que no tiene una continuidad única, congelada, eterna, sino que se avanza a retazos, se llena una laguna la otra no, lo que se llenó ahora por ahí en un año es reinterpretado de manera diferente la historia se va transformando en una Hystorie hecha de fragmentos de verdad o de verdades mentirosas como dice Miller. En definitiva, la verdad es narrativa, y al inscribirse en un análisis es ética antes que una pertenencia al campo de la exactitud. Es la narrativa con la que el sujeta mejor pueda vivir y soportar lo imposible de la no-relacion sexual. 


Así, la verdad varía y se pluraliza, mientras que la hystoria debe entenderse, desde ahora, como aquello que se construye para un otro en una dimensión transferencial. No hay una continuidad ideal, perfecta, eterna. Esta verdad está basada en cierto sentido en el amor de transferencia.

Quizás acá podrá haber un punto de apoyo en diferenciar la verdad mentirosa de las fake news, estas últimas no están basadas en el amor sino en su par contrario en el odio, o en todo caso en el poder, en el discurso del amo.


Volviendo a la anécdota de Kafka y la niña, esta presta su interés para nosotros porque refleja  algunas cuestiones que ilustran muy bien lo que podemos encontrar en un caso clínico y no sólo en el psicoanálisis con niños:

La pérdida del objeto de juego que puede precipitar un duelo, un trauma, un síntoma. El encuentro con el psicoanalista. Los efectos del discurso de la histeria que ponen a trabajar a su destinatario. El deseo del analista en la decisión que instaura el acto a la entrada –reflejado en la inmediatez con la que Kafka decide tomar cartas en el asunto; la puesta en juego del amor de transferencia junto a la regularidad de los encuentros que proponen un tope a la regularidad de la repetición del goce; la interpretación que en este caso tiene cierto valor de construcción y su relación con la verdad lógica.  Al respecto me parece oportuno citar a Freud en este punto: “Con mucha frecuencia no logramos que el paciente recuerde lo que ha sido reprimido. En lugar de ello, si el análisis es llevado a cabo correctamente, producimos en él una firme convicción de la verdad de la construcción que logra el mismo resultado terapéutico que un recuerdo vuelto a evocar.”  (6) Y esta maniobra con las cartas que hace Kafka se parece en parte a una construcción, tiene elementos de ficción es en parte una realidad falsa pero a la vez verdadera, verosímil según las leyes de la ficción.

Si la verdad tiene estructura de ficción, obviamente no es cualquier ficción en un análisis. Si un analista hace una construcción basada puramente en su propio acervo literario, y sin embrago ésta tiene efectos de verdad en el analizante: ¿es una ficción verdadera o una fake news? Recordemos que, en la literatura, en el género de la ficción, es necesario cierto “pacto ficcional” con el lector. Si la ficción se basa en el pacto ficcional esto no es estrictamente lo que ocurre en un análisis, el analizante no va al analista para “dejarse engañar”, pero hay otra dinámica similar en juego que es la confianza en el analista, vg la suposición de un saber.


De esta manera yo entiendo que  la construcción no es una fake news o dicho en la clave actual no pertenece al registro de la posverdad. La construcción, las cartas de Kafka, ponen en juego algo del orden de la transferencia en su vertiente del amor. En este punto podemos recordar como Lacan en Lituratierra refiere la ficción a la cortesía y en Lacan la cortesía es amor. Mientras que las fake news movilizan el odio.

Y en efecto la niña logra cierto alivio al reintegrar la subjetividad en una historia que le devuelve en forma invertida el deseo oculto en su propio lapsus de perder a la muñeca.




BIBLIOGRAFIA


1) Bosquin-Caroz, P., Varity. Variations of Truth in Psychoanalysis. Presentation of the NLS Congress Theme 2026, p.1. Available at: https://www.amp-nls.org/wp-content/uploads/2025/07/ARGUMENT-NLS-CONGRESS-2026-PBC.pdf


2) Auster, Paul, Die Brooklyn-Revue, trans. W. Schmitz, Berlin, Rowohlt Taschenbuch Verlag, 2012, Chap. „Nach Norden“ – p. 176-180


3) Lacan, J., The Seminar of Jacques Lacan, Book VII (1969–1970), The Ethic of Psychoanalysis, ed, J.-A. Miller, trans. Diana Rabinovich, Buenos Aires: Ed. Paidos, Chap. 1, p.22


4) Bosquin-Caroz, P., Varity. Variations of Truth in Psychoanalysis. Op. cit p.4


5) Bosquin-Caroz, P., Varity. Variations of Truth in Psychoanalysis. Op. cit p.7


6) Freud, S. Construcciones en el psicoanálisis.1937  Obras completas- trans. Dr. López Ballesteros – Madrid, Biblioteca Nueva 1981 – Tomo III p. Parag 3 – p. 3371



Bibliografía optativa, complementaria no citada en el texto:


1) Dora  D i a m a n t , “Mein Leben mit Kafka (mi vida con Kafka) ” , Ed. H a n s-G e r d Koch , B e r l i n 1 9 9 5 , Pg. 174-185 .

2) Donald Winnicott: Realidad y Juego

3)  ¿Qué es la ficción en la literatura? :  Julián Pérez Porto y Ana Gardey /

4)  Apuntes de las clases teóricas  „Introducción a la Ciencia de la Literatura “ , Freie Universität Berlin, 2025


Se agradecen los comentarios y correcciones de mis compañeros de cartel y colegas en Berlín y en BsAs. A mi hija Diana por las fotografías y sus aportes desde la Ciencia de la Literatura. 




[[[[[[[[[[[[[[[[[[[[[[[[[[[[[]]]]]]]]]]]]]]]]]]]]]]






martes, 16 de diciembre de 2025

Fuente Calibri

 Berlin, Dec. 2025, posted by Claudio Steinmeyer


FUENTE CALIBRI / NI LA CIENCIA NI LA VERDAD


Hace unos días atrás el departamento de estado de EEUU saco una resolución para que toda la administración publico deje de usar la fuente Calibri y vuelva a la Times New Roman. El motivo es dejar de usar tipografía woke. Así como suena.
Si Adorno (no confundir con Adorni) decía que no se pudo escribir más poesía después del Holocausto, ahora no se puede ni escribir.
No digo nada nuevo si digo que la civilización occidental está en crisis. No es crisis de la humanidad. Es nuestro lado del meridiano. Sin duda China está en otra cosa, algunos exceptúan a Rusia del declive occidental, pero me parece que lo de Rusia engaña un poco, es más bien una llegada tardía al capitalismo del despilfarro, a la burguesía del ostentamiento. Como me dijo una alumna rusa acá en Berlín, de qué te sirve tener millones si no podés mostrar ahora, por el tema de las sanciones, tu edificio propio con tus coches estacionados al frente en alguna playa de Málaga o de Mallorca.
No, lo nuestro occidental es ahora apropiarnos a lo pirata de buques petroleros ajenos, pedacitos de países, o comprar aviones de guerra para empezar a meter no sé qué miedo a los vecinos externos e internos.
No hubo choque de civilizaciones al final, hubo una que se inmoló, una especie de los que fracasan al triunfar a gran escala. No fue el fin de la historia como anticipo Hegel, fue más bien la historia del fin, por lo menos del occidente que conocimos hasta ahora, con este segundo retorno de las ultraderechas.
Que la verdad cayó hace unos años está ahora claro (por cierto cuánto tiempo nos llevó entender lo de las fake news? 10 años? Dos o tres votaciones mientras tanto?.
Pero ni hablar del saber, época anti vacunas, anti Galileo, anti Descartes.
Estamos en un Zeitgeist que parafraseando a Lacan: ni la verdad ni el saber.
Ahora: ¿qué inconsciente se abrirá paso -como siempre lo hace independientemente del desquicio de la época? ¿Con qué nuevos síntomas?


Continuará.
Por lo pronto voy cancelando la Times New Roman, me dejó de caer simpática.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Seminario Berlín / 30.01.26 - Tratamiento de la verdad en el psicoanálisis lacaniano de niñxs

 

Berlin, Dec. 2025, posted by Claudio Steinmeyer




Tratamiento de la verdad en el psicoanálisis lacaniano de niñxs

El próximo viernes 30/1/26 a las 18:30 presentaré una viñeta clínica tomada de la literatura y en la que Kafka como que hace de analista de una niña. Articulación teórica con el seminario VII, Construcciones y el texto de presentación de las próximas jornadas europeas sobre las variaciones de la verdad.

Será en la Biblioteca de nuestra institución Iniciativa Berlin de la New Lacanian School en Charlottenburg Berlín. Modalidad: en alemán presencial y zoom. Publicación disponible en castellano. + info e inscripciones en breve.




================================================


viernes, 18 de julio de 2025

Argumento XXIV Congreso 2026 - New Lacanian School "VARITY-Variaciones de la verdad en psicoanálisis" (Traducción no oficial al castellano)

 Berlin, July 2025, posted by Claudio Steinmeyer




VARIE(VER)DADES 

Variaciones de la verdad en psicoanálisis




El 24º Congreso de la NLS propone examinar las variaciones de la verdad en el psicoanálisis. Lacan condensó las variaciones de la verdad que ocurren con respecto a las revelaciones sucesivas en un análisis en el neologismo varité [varity].

Él afirma que debemos estar abiertos a la dimensión de la verdad como variable, y añade que lo que dice el analizante no es la verdad, sino la varité del sinthome. A lo largo de su enseñanza, Lacan nunca abandonó la referencia a la verdad, ya sea abordándola inicialmente como La Verdad, o más tarde como verdad plural, variable y mentirosa.

Sin embargo, una constante permanece: la articulación de la verdad, o los efectos de verdad, con la estructura del lenguaje y del habla, o incluso con el “caldo de lenguaje”.



Verdad, exactitud y revelación

Desde el principio, Lacan destacó una dimensión del habla distinta de la expresión y la mediación: la dimensión de la revelación.

La revelación se refiere al desvelamiento de una verdad supuestamente oculta o velada y coincide con el instante de ver. Así, la verdad se desplaza del desvelamiento a la evasión o huida, mientras que el análisis se define como una serie de revelaciones específicas de cada sujeto.

En su texto fundacional “Función y el campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis”, Lacan opone la palabra plena a la palabra vacía, siendo la palabra plena aquella en la que se realiza la verdad del sujeto.

Desde esta perspectiva, la verdad de la revelación concierne a la verdad en el habla. “[Ella] nos enfrenta con la realidad de lo que no es ni verdadero ni falso.”

Aquí, la realidad difiere de cualquier referencia a la exactitud y no remite a ninguna conformidad con la realidad objetiva. La verdad de la palabra hablada [la parole] no se basa en ninguna adecuación entre palabra y cosa.

El propio Freud, tras una larga investigación, acabó renunciando a la creencia en la realidad objetiva del trauma, el cual, en el inconsciente, es indistinguible de “una ficción que ha sido investida de afecto”.

Jacques-Alain Miller lo expresó así: en el análisis, “no se trata de decir lo que es”, sino de “hacer verdad a partir de lo que fue. Entonces está aquello que faltaba para hacer verdad: los traumas, aquello que hizo un agujero [...] Se trata de llevar el discurso hacia aquello que no pudo tener lugar dentro de él.”

Pero, sobre todo, Lacan situará la novedad del descubrimiento freudiano en relación con lo que irrumpe en el discurso del sujeto, que “normalmente se despliega dentro del orden del error, del desconocimiento, incluso de la negación”.

La verdad emerge de un malentendido, de un lapsus, de un acto fallido, de algo que tropieza y revela “una verdad por detrás”, otro sentido. Surge en forma de tropiezo que interrumpe el curso de la narración del sujeto y lo sobrepasa.

“La verdad agarra al error por el cuello en el equívoco”.

Esto significa que el sujeto no sabe lo que dice, siempre dice más de lo que quiere decir, siempre más de lo que sabe decir.

Verdad, represión e historia

Como precisa J.-A. Miller en su texto “Una nueva alianza con el goce”, para Lacan, un análisis consistía primero, para el sujeto, en el avance de La Verdad, en singular, lo que significa que se supone inscrita en la continuidad de una [hi]storia [histoire].

El término “historia”, tal como lo utiliza Lacan en “La función y el campo de la palabra y del lenguaje”, corresponde al término “inconsciente”.

“El inconsciente es el capítulo de mi historia que está marcado por un blanco o ocupado por una mentira: es el capítulo censurado”.

En el análisis, el objetivo es reconstituir esa historia. La remoción metódica de la represión, el levantamiento del velo, permite restaurar su continuidad y redescubrir la verdad oculta.

La experiencia de Freud con las histéricas lo llevó a no confundir la memoria biológica con la rememoración, que concierne a la historia reconstruida del sujeto.

Se trata de una resubjetivación del acontecimiento y de su reestructuración retroactiva.

Por eso Lacan definió inicialmente el psicoanálisis como la asunción por parte del sujeto de su [hi]storia, en la medida en que está formada por el discurso dirigido a otro.


Con respecto al caso Dora, Lacan utilizará la expresión “desarrollos de la verdad”, que participan de los “reveses dialécticos” y, por tanto, del progreso del análisis.

Represión y verdad son, así, antónimos. “El concepto de represión es llamado, exigido, convocado por la experiencia de revelación”.

En su retorno a Freud, Lacan reinstaurará sobre todo el filo cortante del descubrimiento freudiano, que se aleja de la veracidad de los hechos.

En “La cosa freudiana”, explicó que el descubrimiento esencial de Freud consistía en afirmar que “eso [ça] habla, precisamente donde menos se lo esperaba – es decir, donde se sufre”.

“Yo, la verdad, hablo”.

Enfatizamos aquí que esta afirmación es ante todo del orden de una enunciación, y no una declaración del yo que afirme una convicción personal frente a la doxa universal.

Verdad y saber

Lacan comenzó contraponiendo la verdad al saber, destacando la primacía de la verdad sobre el conocimiento.

Su referencia, en particular al paradigma de Menón, respaldaba la idea de que “la epistêmê, el saber limitado por una coherencia formal, no abarca la totalidad del campo de la experiencia humana”.

Con respecto a la alèthès doxa, la opinión verdadera, Lacan observó que “aquí hay una verdad que no puede ser capturada por un saber delimitado”.

Como en el procedimiento dialéctico que se da en el diálogo entre Menón y Sócrates, Lacan subrayó la dimensión creativa y emergente de la verdad con la que trabajamos, una verdad que no es la de un saber preconstituido.

Inversión

Lacan no mantendrá esta oposición entre verdad y saber. Habrá que esperar a su “Proposición sobre el psicoanalista de la Escuela” para ver aparecer una articulación entre ambos, formalizada en el matema del discurso analítico.

Verdad y saber no pueden dividirse en dos clases. “Lo que, en su momento naciente, se presenta como verdad, se convierte en saber al ser registrado y depositado”.

La Proposición del Pase forma parte de esta perspectiva de un saber sobre la verdad inconsciente.

La verdad se presenta primero como no-saber, apareciendo a través de la asociación libre y adoptando eventualmente la forma de un saber.

“[S]e articula en cadenas de letras tan rigurosas que, con tal de que no se omita ni una sola, lo desconocido se organiza como el armazón del saber”, afirma Lacan.

Lacan también establece en términos de saber la mutación que opera al final del análisis, del ser del deseo al del saber.

Como podemos ver, ya no se trata de la verdad que dice “yo hablo”, sino “de una verdad en cadenas, vaciada de sentido y, por ello mismo, de pasión”.

El proceso analítico consiste entonces en recoger los significantes que tienen valor de verdad, aquellos que han contado para el sujeto. El acto del analista interviene en su aislamiento.

Sin embargo, Lacan terminará por devaluar el saber como vía de acceso a lo real. En su Seminario 20, Aún (Encore), habla de “la alocada elucubración del saber sobre la lalengua”.

La estructura del lenguaje queda entonces reducida a una ficción, mientras que el inconsciente se concibe como “un saber hacer con la lalengua”.

Entonces, ¿qué ocurre con la verdad? ¿Qué pasa con las revelaciones?

Verdad mentirosa y ficción

Los efectos de revelación marcan el recorrido analítico hasta cierto punto. Indican que la verdad se produce en el discurso. Por eso Lacan sostuvo que la verdad tiene la estructura de la ficción.

Desde el principio, especificó que el término ficción no designa algo ilusorio o engañoso. El carácter ficticio de los mitos y de las teorías sexuales infantiles da testimonio de ello. La estructura narrativa de estas historias permite abordar temas como la muerte, la existencia y la no-existencia, es decir, el registro de lo indecible.

Se trata también de una dimensión esencial de la experiencia analítica.

Y, sin embargo, el análisis puede llevarse hasta un punto en el que la verdad ya no tiene cabida.

La jouissance (goce) es ese punto límite del relato como vehículo de revelaciones.

No se puede decir la verdad del goce; tampoco se puede decir toda la verdad.

En este sentido, vale la pena señalar que Lacan se opuso constantemente a la idea de la transparencia de las palabras respecto a la Cosa (das Ding), o a la aprehensión de la verdad como algo total. Solo podemos rodearla o decirla a medias.

En consecuencia, el discurso que se establece en el discurso analítico es una cuestión de ficción, una verdad mentirosa. El lenguaje es un semblante y, con respecto a lo real, solo puede mentir.

Freud ya había señalado la función del proton pseudos en el caso Emma.

Mentir, entonces, no remite a una oposición entre veracidad y falsedad.

Desde su primer Seminario, Lacan subrayó que el discurso se despliega en la dimensión de la verdad engañosa.

La verdad es mentira porque depende del relato, de la construcción, del sentido que damos a los acontecimientos.

En su Prefacio a la edición inglesa del Seminario XI, Lacan evoca el término “verdad mentirosa”, una referencia que podría leerse como un contrapunto a “La función y el campo”, como J.-A. Miller ya nos había invitado a hacerlo. Lacan menciona así otro registro en el cual la verdad deja de ser pertinente, salvo como mentirosa: el del goce y su satisfacción.

La verdad mentirosa se convierte entonces en una elucubración del saber sobre lo real, lo cual no impide que se produzcan efectos de verdad ni que el analista deba estar atento a ellos.

“El psicoanálisis es lo que hace verdadero, pero ¿cómo debe entenderse ese hacer verdadero [faire vrai]? Es un golpe de sentido, un sens blanc [NT: un blanco de sentido homofónico con semblante]”, dice Lacan.

Verdad, discontinuidad y variación

Para Lacan, la verdad no va sin un relato que restaure la continuidad de la historia del sujeto, dando sentido a lo que no pudo decirse o apenas pudo ser dicho.

La narración se hace “cargo de lo que queda como un agujero en la realidad del sujeto, y da así sentido a sus traumas, a sus imágenes imborrables, a sus escenas monumentales”.

Se trata de restablecer una continuidad entre los agujeros contando una historia [histoire] para un otro.

Pero, en lugar del ideal de una historia restaurada en su continuidad, Lacan acabó por sustituirlo por el concepto de una historia discontinua compuesta por fragmentos dispersos, emergencias y revelaciones.

La discontinuidad del relato vuelve a poner en cuestión la idea de una verdad única y unívoca.

“La propia articulación del discurso analítico lleva al analizante a construir y a tejer una trama de una verdad mentirosa, variable y cambiante, siempre transitoria, que cae sin cesar en la mentira; y a tejer esa trama a partir de las contingencias pasadas y de las contingencias cotidianas.”

Así, en un análisis, una revelación sucede a otra, a veces cuestionando las anteriores.

Además, a través de sus escansiones y a través de sus escansiones y puntuaciones, el acto del analista participa en la variación de la verdad.

Es así como el inconsciente adquiere sentido, y cómo ese sentido es constantemente reinterpretado de manera diferente.

La verdad varía y se pluraliza, mientras que la hystoria debe entenderse, desde ahora, como aquello que se construye para un otro en una dimensión transferencial.

No hay continuidad ideal, sino una historia transferencial y singular.

Lo cierto es que la varité, las variaciones de la verdad, sigue siendo una preocupación del psicoanálisis.

En la era de la posverdad, va a contracorriente del discurso dominante, en el que la referencia a la verdad ha desaparecido, con la devaluación e incluso la degradación de la palabra como corolario.

Nuestro congreso estará así dedicado a poner de relieve la dimensión ética de la relación que los sujetos mantienen con la verdad y con la palabra, que es la condición misma de su analizabilidad.

“La prueba de la verdad, eso es el análisis, donde se trata de intentar decir lo verdadero, estando ahí el analista compañero para inspirarte una cierta pasión por decir lo verdadero.”

Traducción no oficial del inglés : chat gpt y Claudio Steinmeyer






lunes, 13 de enero de 2025

Vísperas de las elecciones 2025 en Alemania: El campo de Sachsenhausen o crónica de 50000 muertes anunciadas

 Berlin, Jan. 2025, posted by Claudio Steinmeyer



                               


Situado en las afueras de Berlín, en medio de los suburbios, se encuentra el siniestro campo de concentración Sachsenhausen. Uno de los primeros en poner en marcha el diabólico plan nazi de control de la población mediante el uso científico del terror, y uno de los últimos en apagarse cundo lo liberaron los rusos.
Ya resulta ominoso las dimensiones del lugar: especialmente en Alemania donde casi cualquier superficie no supera los 100 mt2 pero acá hablamos de unas cuantas hectáreas.

Este campo además se encuentra rodeado de casas donde vivía y vive gente. Es un poco equivalente a la ESMA donde cada día se fabricaba el horror y afuera la gente seguía con su vida normal, simplemente a 2 km de donde se jugaba la final de una copa del mundo.

Todo lo que se puso en marcha a gran escala en Auschwitz se ensayó primero acá. Cámaras de gas, fusilamientos, crematorios.
Incluso su inhumano cartel de bienvenida: “Arbeit macht frei” (ver foto), el trabajo hace libre. Una frase psicotizante llena de crueldad y sadismo. Porque una vez adentro te obligaban a trabajar despiadadamente hasta morir, la única libertad posible de salir de esas condiciones infrahumanas de trabajo era a través de la muerte.

Por supuesto los principales ocupantes de las decenas de pabellones (ver foto)





 desplegados panópticamente eran en su mayoría judíos, pero resultó ser un campo de concentración bastante heterogéneo.  Hubo muchos gitanos, ciudadanos de otros países europeas opositores al régimen nazi, comunistas alemanes, homosexuales alemanes, pacientes con problemas de salud mental, prisioneros de guerra soviéticos e incluso jóvenes alemanes, objetores de conciencia, que se negaron a ingresar al ejército. Prisioneros civiles traídos desde Polonia (1).

También, como me contó una paciente que se ocupa con un grupo de mantener viva la memoria histórica, también se denunciaron amantes de los conyugues, socios indeseados, empresarios de la competencia, en definitiva, cualquier ciudadano objeto de una transa con algún oficial de Gestapo o de las SS con el que se arreglaba la desaparición de un ciudadano a partir de una denuncia falsa y chau.  

Particularmente conmovedor resultan las barracas destinadas a niñxs y teenagers. (ver foto)



Se estima que unas 50000 murieron por las condiciones salvajes de desnutrición y frio o fueron ejecutadas. En muchos casos no se encontraron registros de ingreso y mucho menos los restos, por lo que hay mucha gente que puede ser considerada como desaparecida.
Y lo más abominable es que en las horas actuales de nuestra civilización se vuelven a escuchar voces que niegan lo sucedido e incluso revindican el uso de centros similares p ej para albergar temporalmente a los refugiados mientras dure su proceso de deportación, las lógicas siguen intactas.
Por eso, a pesar de los días festivos en que nos encontramos, sentí la necesidad de publicar esto para que me / nos quede bien clarito lo que está en juego en las próximas elecciones alemanas del 23/2/25. ¡¡Por memoria, verdad y justicia!! Nazis nunca más (aunque estén camuflados en las formas aceptables de la sociedad burguesa) !! Como dijo una compañera días atrás en la radio de las Madres: “seamos la pesadilla de los que nos quieren arrebatar los sueños”




(1) PS: recuerdo acá brevemente algo que escribí alguna vez en mi blog después de un tiempo de haber vivido en Berlín y haberme empapado un poco con la historia local. El ejército nazi, ha sido admirado manifiesta o latentemente por sus “valores prusianos” y tomado como ejemplo en las academias militares de países latinoamericanos y EEUU. Sin embargo, digamos la verdad, fue un ejército que no le ganó a nadie. Solo supo ocupar países que apenas estuvieron mejor defendidos que un Kindergarten, como el caso de Polonia. Y una vez ocupados este ejercito pasaba a desempeñar inmediatamente tareas de corte policial para deportar, judíos, comunistas, intelectuales opositores, etc. O de pillaje para quedarse con las cosas de valor. Un ejército con cúpulas permanentemente reestructuradas y con altos mandos rotados por casos de homosexualidad, travestismo, ( https://www.spiegel.de/geschichte/wehrmacht-und-crossdressing-soldaten-in-frauenkleidern-a-1238147.html )  , ni hablar del abundante alcoholismo y corrupción, etc. Con profundos problemas de formación cultural e intelectual, era difícil encontrar alguien que estuviera sobrio y pensara con claridad los problemas del frente. 





INITIATIVE BERLIN : Einladung zur Bildung von Kartellen 2026-27

  Berlin, Sep. 2026, posted by CS