Sonntag, 21. Dezember 2014

El arco iris de Niuton

para mi hija Diana, en la despedida de su infancía y parte de la mía.


Foto Gentileza David Byrne https://www.youtube.com/watch?v=v8OWpeF8jy0&list=RDv8OWpeF8jy0#t=1


Niuton González es un angelito. Actualmente vive en el cielo. Oriundo de Quilino, un pequeño pueblo al este de la interestatal  60. Allí vivió hasta que, a causa de una oscura enfermedad, tuvo que marcharse. Ya débil, y con la vista apenas pudiendo distinguir vagas sombras grises, una de las últimas cosas que dijo es que daría cualquier cosa por volver a ver los colores.
Cuando llegó al cielo, Dios, sin perder un instante cumplió su deseo y Niuton recuperó su juguetona y ocurrente vista.
Pero claro, Dios, aunque de corazón muy generoso especialmente con los niños, tiene cierta debilidad por mantener ordenado el cielo  y una de las cosas de las que no había tenía tiempo de ocuparse, era qué hacer con los miles de globos que cada día involuntariamente se le sueltan a los niños en la tierra. De tal manera que se encontraban globos por doquier, dando al cielo un aspecto  de saloncito de fiestas de cumpleaños cuando se terminó el festejo, todo desparramado.
Le encomendó entonces a Niuton que se ocupara del asunto y encontrara una solución.
Tras meditar distintas ideas durante un par de días por fin Niuton halló la que más le entusiasmó. Se ocuparia de recolectar todos los días los globos extraviados y los clasificaría en hileras y por colores, de los más claros a los más oscuros.
Así empezó por los rojos, para seguir con los  anaranjados, luego amarillos, los verdes,los azules, los índigos y los violetas.
Pero aquí no terminaba su proyecto. Pensó que al almacenarlos se cubrírían de polvo,  entonces se le ocurrió que los podría lavar los días de lluvia y luego acomodarlos en el cielo en forma de arco para secarlos al sol.
Al resultado lo bautizó el arco iris, para regocijo de aquellos otros niños del mundo que nunca pudieron comprar un globo.

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