Samstag, 28. September 2013

Los Viajeros expanden la aletosfera




por Claudio Steinmeyer, Berlín, sept. 2013
a M.B.  








Dentro de esta serie de bastos y apurados artículos, los  lectores del blog encontrarán  una  nueva anécdota referida a la ciencia espacial. Me parece que el tema de hoy  presenta una analogía que tiene su interés para el psicoanálisis.

Hace poco tiempo atrás saludé por twitter a uno de los astronautas que trabajan en la estación espacial. Dije entonces un poco en broma que quizás fui el primer psicoanalista en escribirle a un astronauta en órbita. Cosas de la aletósfera como veremos a continuación.

En estos días estamos haciendo a un hecho un poco inadvertido aún, pero que estoy convencido que con el tiempo significará una marca en la época: las naves Voyager I y II están dejando atrás nuestro sistema solar. Se encuentran más allá de la órbita de Plutón, atravesando la así llamada heliosfera, último cinturón con presencia de actividad causada por nuestro sol. Es probable que sus predecesores, los satélites Pioneer 10 y 11, lo hayan hecho también,  pero lamentablemente no se tienen registros pues sus equipos de radio  enmudecieron mucho antes tras haberse descargado sus baterías.  El pasaje definitivo de las Voyager a través de la heliosfera puede llevar aún unos cuantos meses, pero en breve definitivamente el sol dejará de ejercer su efecto gravitacional y magnético sobre el trayecto en que se encuentran.

En otras palabras, por primera vez un artefacto humano, un gadget, se encuentra en el espacio interestelar pero además nos informa del suceso, nos lo cuenta. Y de este modo nuestro “barrio” se achica. Como cuando siendo niños cruzamos solos la calle por primera vez, creando esa mágica y emotiva sensación de que hay un mundo ahí “afuera” esperando ser descubierto.

Las naves despegaron en 1977. La Argentina, mi marco de referencia témporo-espacial,  atravesaba su segundo año de trágica dictadura ( esa tendencia al vuelo espacial interior ). En lo personal asistía al tercer año del bachillerato. Ahora los satélites dejan nuestro barrio, y yo tengo 51 años. Y habrán de pasar unos 40.000 años para que se acerquen a nuestras estrellas vecinas más próximas.

Al igual que en el caso de las Voyager, sus equipos de radio dejarán de transmitir señales dentro de unos 12 años

Recordemos que estos satélites además de sus aparatos de investigación astronómica,  llevan en su interior al modo de mensaje en una botella lanzado al mar,  un disco de oro con toda clase de  información sobre la Tierra:  su posición relativa al sol, la posición de nuestro sistema solar en la galaxia, descripciones gráficas del cuerpo del hombre y la mujer, descripción de la evolución de las especies, muestras de todos los idiomas del mundo, músicas, síntesis de nuestra matemáticas, física, química, biología. Además de fotos de paisajes, escenas cotidianas de la gente, familias, animales, árboles, flores, comidas  y muchas cosas más (aunque olvidaron incluir El Chiste y su relación con lo Inconsciente) , en definitiva, se trata de una especie de enciclopedia dirigida a una eventual civilización inteligente con la que pueda encontrarse en su infinito recorrido.

En el Seminario XVII “ El reverso del Psicoanálisis”, Lacan le dedica el título de una de sus clases a la cuestión de la Aletosfera. Es una notable - y como en otros casos -divertida invención de Lacan para designar ese “lugar ... no poblado por nosotros mismos....y que puede grabarse”. Continúa con el ejemplo de “unos astronautas que tuvieron un problemilla”. Por la fecha de la clase, sin duda se está refiriendo a la fallida misión lunar Apollo XIII, y destaca el efecto de ese a minúscula -la voz humana- elemento clave para que la cosa no se haya convertido en una catástrofe. (Curiosamente Lacan se refiere a “las tonterias que decían los astronautas, de que todo iba bien, cuando todo iba mal”. En los varios registros bibliográficos y cinematográficos no se puede apreciar esa suerte de renegación, por el contrario de ahí viene incluso la famosa frase  “Houston, tenemos un problema”).

Continúa Lacan, que “los astronautas no están solos, están conectados con la Tierra a través de las ondas de radio, esas ondas que conforman un campo que es el de la Aletosfera”. A mi criterio dicho campo forma parte de la enunciación antes que medio del enunciado. Es decir cuando yo le digo algo a alguen, elijo si hacerlo de manera verbal, escrita, un llamado telefónico, una cita privada, un tweet, facebook, una notita en la heladera, una conversación en el subte, o en la intimidad  del hogar a la noche.

Somos responsables de lo que decimos y de la “Aletosfera” que elijamos para hacerlo. No por nada el dispositivo analítico - su “atmósfera” -  ha cambiado menos que su teoría y técnica.

Lo importante de esa aletosfera, continúa Lacan,  “es que está habitada por letosas, insubstancia femenina, que tardamos históricamente en encontrarla por nuestra insistencia en practicar la mediación de Dios para creer que el hombre se une con la mujer”. Es precisamente como lugar de lo real, en tanto imposible, que surge la aletosfera, las letosas, los divanes y los satélites Voyager. Las verdades que no pueden ser demostradas. Detengámonos en esto: son verdades a las que se llegan al final de un trayecto, pero a su vez delimitan un nuevo más allá. El trayecto, si bien no alcanza a toda la verdad, tiene la virtud de confirmar o refutar las “comprensiones” de la intuición. Así Galileo pudo construir un modelo simbólico de la redondez del mundo, pero fue necesaria la navegación de Colón para confirmar la correspondencia de esa construcción con lo real.





Pues bien allí donde se termina la heliosfera, las Voyager marcan con su mensaje a cuestas un surco simbólico en lo real astronómico, extendiendo la Aletosfera mientras funcionen las baterías, luego continuarán su rumbo silencioso en lo real, más parecido a un jeroglífico que a una letra.


Por supuesto no hace falta llegar a los confines del sistema solar para experimentarlo. En un análisis, las palabras letosas también sueñan con alcanzar una verdad de lo real hasta descubrir lo imposible de decir.
 






                  carátula del CD a bordo de las Voyager  / fotos gentileza http://voyager.jpl.nasa.gov/imagesvideo/imagesofvoyager.html

Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen